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Con las llamas acechando la ciudad de Burdeos y su entorno, los líderes de la Iglesia han reaccionado con rapidez a fin de prestar apoyo a las personas evacuadas de sus hogares y a los bomberos que luchan en primera línea.
En la capilla de Lormont, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se organizó rápidamente un centro de recepción de emergencia para alojar a las personas evacuadas. Este edificio les proporcionó un lugar donde dormir las primeras noches después de la evacuación.
Gracias a las condiciones climatológicas favorables de los dos últimos días, los bomberos han logrado un progreso alentador para frenar el avance del incendio, aunque este sigue activo y todavía no se ha logrado contener. Sin embargo, para los próximos días se espera otra ola de calor con temperaturas cercanas a los 40 °C y fuertes vientos, así que la situación sigue siendo crítica.
Tres congregaciones de la Iglesia se han visto afectadas directamente, y un barrio (Eysines) ha sido evacuado prácticamente en su totalidad. Unos doscientos miembros de la Iglesia han sido desalojados y recibidos en las casas de otros miembros, o se están alojando de manera temporal en el centro de reuniones de Lormont.
La respuesta de la Iglesia se ha centrado principalmente en tres necesidades:
- Ofrecer la capilla de Lormont como refugio y lugar para dormir, además de comida para las personas evacuadas de sus hogares.
- Apoyar a las personas evacuadas en otros dos centros de recepción cercanos, con comida, ropa y otros productos básicos. Los miembros han ayudado clasificando las donaciones e identificando las necesidades que aún no se han atendido, con el fin de garantizar que la ayuda llegue a las personas afectadas.
- Apoyar a los bomberos que trabajan en primera línea. La Iglesia ha comprado varios camiones que se han cargado con grandes contenedores de agua para ayudar a los bomberos. Muchos de ellos están agotados después de pasar días luchando contra el fuego.
Los principales líderes del Área —incluidos el presidente Rubén A. Alliaud, los Setentas de Área y los representantes del Departamento de Bienestar y Autosuficiencia— están trabajando para apoyar al presidente de la Estaca Burdeos, Julien Raveneau, y al obispo Tom Darguence, que están dirigiendo y coordinando los esfuerzos locales.
“Aunque el incendio parece ser más estable ahora que en su punto más álgido, la combinación de la enorme superficie destruida, las viviendas destruidas, las evacuaciones masivas y la ola de calor que se acerca significa que esta situación está lejos de superarse”, ha declarado el presidente Alliaud. “Queremos que nuestros miembros estén preparados”.
Los líderes locales también están informando a las Oficinas Generales de la Iglesia.
Con más de 225 000 personas evacuadas en toda la región, esta es una de las mayores emergencias por incendios forestales que Francia ha vivido en su historia reciente.
En España, otro país de Europa Occidental que está sufriendo incendios forestales, la emergencia sigue siendo grave, pero se observan indicios de mejora, aunque siempre con precaución. Más de 60 000 personasfueron evacuadas en el momento más difícil de esta crisis en las provincias de Madrid y Ávila, aunque ahora que varios incendios importantes se están controlando, se ha permitido que muchos de los residentes regresen.
La Iglesia está evaluando las necesidades humanitarias con las ONG de la zona.
Al igual que ha sucedido en Francia, las próximas 48-72 horas serán críticas, porque una nueva ola de calor intenso, con altas temperaturas, baja humedad y vientos variables, podría reavivar los focos de calor que siguen presentes o provocar nuevos incendios.