Nota de prensa

Banco de Ojos devuelve esperanza a miles de bolivianos

La reactivación del Banco de Ojos fortalece la esperanza de pacientes bolivianos gracias a equipos donados por La Iglesia de Jesucristo

Después de más de diez años desde la histórica donación de equipamiento médico especializado realizada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el primer Banco de Ojos de Bolivia comenzó a operar oficialmente en el Instituto Nacional de Oftalmología (INO) de la ciudad de La Paz, representando una nueva esperanza para cientos de personas que esperan recuperar la visión.

El proyecto fue inaugurado recientemente por el presidente Rodrigo Paz Pereira y actualmente lleva el nombre de “Ricardo Flores”, en homenaje al oftalmólogo boliviano que impulsó esta iniciativa durante muchos años. Anteriormente, el Banco de Ojos había sido denominado “Thomas S. Monson” tras la donación efectuada por la Iglesia en 2016.

Desde La Iglesia de Jesucristo se destacó y agradeció la voluntad política y la gestión realizada por el Gobierno y el Ministerio de Salud para viabilizar el funcionamiento de este importante proyecto médico-humanitario.

“Valoramos profundamente que hoy se haya dado viabilidad a este proyecto que durante muchos años permaneció sin poder utilizarse plenamente. Reconocemos el trabajo realizado por las autoridades nacionales para que estos equipos finalmente puedan cumplir el propósito para el cual fueron donados: ayudar y devolver esperanza a las personas”.

Las recientes declaraciones del presidente durante la inauguración reflejaron precisamente la importancia humana y social de este avance para Bolivia.

En agosto de 2016, la Iglesia realizó una donación valorizada en aproximadamente 799.400 bolivianos, entregando equipos especializados de alta tecnología médica, entre ellos campanas de flujo laminar, microscopios especulares, módulos de refrigeración especializados, instrumental de microcirugía, lámparas de hendidura y equipamiento quirúrgico para la extracción y preservación de tejidos oculares.

Aunque durante años estos equipos permanecieron sin uso operativo, la Iglesia aclaró que la principal preocupación nunca fue el valor económico de la donación, sino el hecho de que muchas personas no pudieran beneficiarse oportunamente de esta ayuda.

“El verdadero dolor nunca fue el monto invertido, sino pensar que durante este tiempo muchas personas que necesitaban recuperar la vista no pudieron acceder a esta oportunidad. Ese siempre ha sido el objetivo de cada ayuda humanitaria: bendecir vidas”.

Asimismo, se enfatizó que los equipos continúan plenamente vigentes debido a la alta calidad tecnológica con la que fueron adquiridos.

“Estos equipos fueron seleccionados bajo estándares internacionales de alta tecnología y continúan siendo completamente funcionales y adecuados para los procedimientos especializados que requiere un banco de ojos moderno”.

El nuevo Banco de Ojos permitirá procesar, conservar y distribuir tejidos oculares para trasplantes de córnea, reduciendo significativamente los tiempos de espera para pacientes bolivianos. Además, abrirá la posibilidad de desarrollar procedimientos especializados como la preservación de tejidos corneales, cirugías reconstructivas oculares, procesamiento de membrana amniótica, investigaciones médicas y futuros tratamientos relacionados con células madre y regeneración ocular.

De acuerdo con información oficial del INO, hasta 2023 existían más de 600 pacientes en lista de espera para trasplantes de córnea en Bolivia, quienes ahora podrían tener una nueva oportunidad para recuperar la vista y mejorar su calidad de vida, fortaleciendo la esperanza de cientos de familias.

La Iglesia reafirmó su compromiso con las causas humanitarias y el bienestar de la población boliviana, impulsando durante décadas proyectos de ayuda en salud, discapacidad, educación y servicio comunitario.