
De izquierda a derecha: Alberto Ayala, presidente de Estaca; Luis Mendoza, Director de la Cruz Roja Milagro Ivonne Gaibor, directora de comunicación de estaca; Irwind Ordoñez, director de Relaciones.
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Pdte.-Alberto-Ayala
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Hno.-Heynar-Garcia-Guillen,-donante-de-la-tercera-generacion
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Irwind-Ordonez,-donante-de-la-segunda-generacion
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El sábado 27 de junio de 2026, la Estaca Milagro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y la Cruz Roja de Milagro unieron esfuerzos, una vez más, para realizar una exitosa jornada de donación voluntaria de sangre. Esta actividad representó una valiosa contribución a la salud pública y reafirmó el compromiso compartido de ambas instituciones con el servicio a la comunidad.
Con esta jornada, ambas instituciones alcanzaron un importante hito al completar 39 campañas de donación de sangre organizadas de manera conjunta, consolidando una alianza que se ha mantenido de forma ininterrumpida desde 1990. Durante estos 36 años de trabajo solidario, miles de personas se han beneficiado gracias a la generosidad y constancia de los donantes.
Siguiendo el ejemplo del Salvador
Como miembros de la Iglesia, los voluntarios consideran que este servicio responde al mandamiento de Jesucristo de amar al prójimo.
"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo".
Inspirados por ese principio, cada participante extendió su brazo con la convicción de que donar sangre representa una expresión de amor y esperanza para quienes enfrentan situaciones de vulnerabilidad y requieren atención médica.
Al ser consultado sobre el significado de esta labor, el presidente de la Estaca Milagro, Alberto Ayala, expresó:
"La donación de sangre que realizamos en la Estaca Milagro —ahora dos veces al año— es una maravillosa oportunidad para dar de nosotros mismos y bendecir la vida de nuestros semejantes. No los conocemos, pero los amamos. Así como el Salvador Jesucristo entregó Su vida de manera voluntaria por todos nosotros, este es un pequeño acto de amor que agrada mucho al Señor. Me conmueve profundamente ver a las familias llegar con sus hijos; el ejemplo que les dan vale más que mil palabras. Agradecemos de corazón a todos los que dedican su tiempo para venir, donar y disfrutar de un momento especial en familia".
Un impacto que trasciende generaciones
Por su parte, el tecnólogo Luis Mendoza, administrador de la Cruz Roja Cantonal de Milagro, manifestó su gratitud en representación de la institución.
"Expreso un profundo agradecimiento a los líderes y miembros de la Iglesia por mantener vivo este legado que inició hace casi cuatro décadas y que hoy ya reúne a donantes de tres generaciones consecutivas. Las unidades recolectadas durante la jornada serán destinadas a abastecer el banco de sangre, asegurando una respuesta oportuna ante emergencias médicas, cirugías y tratamientos críticos en el cantón y sus alrededores".
Más allá de las cifras alcanzadas, esta trigésima novena campaña reflejó el valor del servicio voluntario y la cooperación entre instituciones comprometidas con el bienestar común. La participación de familias completas evidenció que la solidaridad continúa fortaleciéndose de generación en generación.
Con esta nueva jornada, La Iglesia de Jesucristo y la Cruz Roja reafirman que el servicio desinteresado y la colaboración permanente pueden marcar una diferencia significativa en la vida de quienes más necesitan ayuda.