Nota de prensa

Dos músicos argentinos participan en el histórico Concierto de Navidad del Coro del Tabernáculo en Salt Lake City

Por primera vez, dos músicos argentinos fueron invitados a participar en el tradicional Concierto de Navidad del Coro del Tabernáculo y la Orquesta de la Manzana del Templo, uno de los eventos musicales más emblemáticos de la temporada navideña a nivel mundial, realizado en el Centro de Conferencias de Temple Square, en Salt Lake City.

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El concierto de este año contó con la participación del bandoneonista Julián Mansilla, oriundo de Bahía Blanca, y del violinista Leandro Curaba, solista de la Orquesta Sinfónica de Rosario, liderando los segundos violines. Ambos artistas se presentaron como músicos invitados junto al coro y la orquesta, ante una audiencia de más de 21.000 personas por función, además de millones de espectadores a través de transmisiones internacionales.

La música argentina en un escenario mundial

Durante el programa navideño, los músicos interpretaron obras que integraron la tradición musical argentina al repertorio del concierto, entre ellas “Adiós, Nonino de Astor Piazzolla, “Vamos ya, Pastores” junto al cantante Sebastián Arcelus, y El Nacimiento, de la obra Navidad Nuestra de Ariel Ramírez, interpretada junto al Coro del Tabernáculo.

La inclusión de estas piezas permitió que el público internacional escuchara sonidos característicos del bandoneón y el violín argentino, en un diálogo cultural que unió música, fe y celebración navideña.

Tanto Mansilla como Curaba habían participado previamente como músicos invitados en la visita histórica del Coro del Tabernáculo a Buenos Aires, durante la gira “Canciones de esperanza” realizada en agosto de 2025, en el marco del Centenario de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Sudamérica.

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Experiencias personales marcadas por la fe y la música

Leandro Curaba —quien además sirve como Setenta de Área de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días— relató que nunca imaginó tocar junto a una de las agrupaciones corales más reconocidas del mundo. Desde su perspectiva profesional, destacó la excelencia musical del coro y la orquesta; desde lo espiritual, subrayó que sus integrantes se consideran embajadores del Evangelio de Jesucristo, lo que se refleja en la profundidad con la que interpretan cada obra.

Por su parte, Julián Mansilla expresó que participar junto al Coro del Tabernáculo fue “un sueño hecho realidad” y describió la experiencia como una “tierna misericordia del Señor”, destacando el espíritu de unidad que se vive en cada ensayo y concierto. Señaló que el coro y la orquesta “no solo hacen música juntos, sino que se unen en un mismo sentimiento y una misma fe”.

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Mansilla destacó que la experiencia en Salt Lake City fue profundamente transformadora, no solo desde lo musical, sino también desde lo espiritual. Señaló que tocar junto al Coro del Tabernáculo “es entender la música como una forma de servicio”, y agregó que en cada ensayo percibió un espíritu distinto al de otros escenarios internacionales. “Aquí no se busca el lucimiento personal; todos están enfocados en transmitir un mensaje de esperanza y fe. Eso cambia completamente la manera de interpretar”, expresó. Para el bandoneonista bahiense, llevar sonidos argentinos a un concierto navideño de alcance mundial fue también una forma de honrar sus raíces y compartirlas con el mundo.

Finalmente, Leandro Curaba reflexionó sobre el significado de participar como argentino en uno de los conciertos navideños más reconocidos del mundo. “Nunca imaginé que mi violín me traería hasta aquí, compartiendo escenario con un coro que ha marcado la historia de la música sacra”, comentó. Desde su doble rol como músico profesional y líder de la Iglesia, destacó que el Coro del Tabernáculo “no solo interpreta obras con excelencia, sino que entiende cada presentación como una oportunidad de testificar de Jesucristo”.