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Nota de prensa

El élder Uchtdorf comparte mensaje en sus redes sociales

"No uses una mascarilla en tu corazón". Élder Dieter F. Uchtdorf

Derivado del distanciamiento que existe por la pandemia del COVID-19, el élder Dieter F. Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apostóles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, compartió el siguiente mensaje en sus cuentas de redes sociales:

Durante estos tiempos de incertidumbre debido al COVID-19, Harriet y yo extrañamos mucho reunirnos cara a cara con personas de todo el mundo. Este verano, habíamos planeado estar con los Santos de los Últimos Días en Europa del Este, pero nuestro viaje tuvo que ser cancelado. Debido a que muchos de nosotros tenemos que adaptarnos a diferentes circunstancias, quiero compartir con ustedes un par de experiencias que nos están ayudando durante estos tiempos difíciles.

Distanciamiento social versus distanciamiento físico

Desde que comenzó la pandemia, a menudo escuchamos el término "distanciamiento social", lo que implica la idea de que debemos mantener una cierta distancia entre nosotros y otras personas. Personalmente, prefiero el término "distanciamiento físico" en lugar de "distanciamiento social" para referirme a esta práctica.

Harriet y yo confiamos en que el distanciamiento físico nos ayuda a protegernos a nosotros mismos y a los demás de los peligros de la pandemia, y tratamos de cumplir lo mejor que podemos.

Durante este tiempo, hemos aprendido lo importante y vital que es para nuestro bienestar estar socialmente cerca de la familia, los amigos y nuestros hermanos y hermanas en la Iglesia de Jesucristo.

Afortunadamente, hoy existen muchas herramientas y medios asombrosos disponibles, algunos respaldados por la tecnología, para reducir el distanciamiento social, emocional y espiritual. Harriet y yo consideramos que estas herramientas son regalos oportunos del cielo. Con la ayuda de estos medios, podemos sentirnos muy cerca de nuestros amigos y familiares. Gracias a las herramientas tecnológicas, podemos ver a nuestros hijos, nietos y bisnietos con bastante frecuencia y participar en su vida diaria. De esta manera celebramos cumpleaños, admiramos nuevas presentaciones y juegos, leemos cuentos antes de dormir o nos unimos a una caminata mientras hacemos una videollamada. Siempre es alentador escuchar las experiencias que han tenido al participar de la Santa Cena y reflexionar sobre las enseñanzas de Ven, Sígueme.

Ante todo, estamos muy agradecidos por el don y el poder de la oración. A través de la oración, podemos estar espiritual y socialmente cerca del Padre Celestial, Su Hijo Jesucristo, y de nuestras familias y amigos dondequiera que estemos y sean cuales sean las circunstancias.

Concéntrate en lo que puedes hacer y no en lo que no puedes hacer

Durante los últimos 20 años, Harriet y yo hemos tenido una pequeña ventaja sobre lo que significa estar físicamente distanciados de nuestros seres queridos. Cuando mi llamamiento nos llevó de Alemania a Salt Lake City, esperábamos vivir aquí solo unos años. Durante los primeros 10 años incluso conservamos nuestra casa en Alemania, con la esperanza de regresar algún día con nuestros familiares y amigos. Pero como saben, todavía estamos aquí y nos quedaremos aquí.

El Evangelio, la Iglesia de Jesucristo y el Señor nos ayudaron a aprender que la distancia física (incluso más de 8.000 km) no significa que tengamos que estar socialmente distanciados unos de otros. Aprendimos a enfocarnos y disfrutar las cosas que podíamos hacer y experimentar, y no concentrarnos tanto en las cosas que podríamos perder.

No uses una mascarilla en tu corazón

Un contacto social más frecuente con amigos y familiares nos ayuda a compartir más de nuestros pensamientos y esperanzas internas. De alguna manera, estos tiempos difíciles nos ayudaron a ser más abiertos sobre los sentimientos de nuestra alma. Nos dimos cuenta aún más claramente de lo especial que es no esconder o cubrir los sentimientos de nuestros corazones con quienes más amamos.

Durante estos momentos especiales, Harriet y yo intentamos seguir nuestra propia recomendación: usar una mascarilla en nuestra cara, no en nuestro corazón.

Cuando leo sus comentarios en mis páginas de Facebook, Instagram y Twitter, puedo sentir el dolor y la carga con la que muchos de ustedes tienen que vivir. También puedo sentir su alegría y entusiasmo mientras se enfocan en las muchas cosas buenas que pueden hacer en la vida. Es sorprendente ver cómo se ayudan y se elevan mutuamente con palabras y hechos. Ustedes son un milagro y una bendición para este mundo al amar y servir a Dios y a Sus hijos, nuestros hermanos y hermanas.

Para los momentos felices o los tristes, el Padre Celestial nos ha dado una promesa y una bendición: "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te ayudaré; siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

Harriet y yo los amamos. Estamos agradecidos por cada uno de ustedes. Que Dios los bendiga y los proteja durante estos momentos especiales y siempre.

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