Nota de prensa

El élder Gong hace un llamado a contar con una brújula moral en la era de la IA en el Foro Interreligioso del G20

“La IA no alcanzará todo su potencial hasta que la hagamos tan moralmente buena como la hacemos poderosa”, dijo el Apóstol

El élder Gerrit W. Gong, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo el sábado que las comunidades religiosas pueden contribuir a garantizar que la inteligencia artificial promueva la prosperidad humana y esté al servicio del bien común.

Al hablar en el Foro Interreligioso del G20 en Salt Lake City, el líder de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días calificó la fe, la brújula moral y la prosperidad humana como puntos de referencia esenciales en una era marcada por el rápido avance tecnológico.

“La IA no alcanzará todo su potencial hasta que la hagamos tan moralmente buena como la hacemos poderosa”, dijo el élder Gong. “Y no cumpliremos con nuestra responsabilidad hasta que entendamos que nosotros —y no alguna tecnología— debemos forjar nuestro mejor futuro”.

El foro, que se llevó a cabo en los Estados Unidos por primera vez, reunió a líderes religiosos, académicos, profesionales del sector humanitario y funcionarios públicos de todo el mundo bajo el lema: “Esperanza resiliente, futuro compartido”.

Al dirigirse a esta distinguida audiencia, el élder Gong dijo que la IA no debería guiarse únicamente por la capacidad tecnológica, sino también por valores morales perdurables y por el cuidado de la dignidad humana.

El apóstol destacó los esfuerzos para garantizar que la inteligencia artificial refleje la fe y los valores éticos. Hizo referencia al Consorcio para la Evaluación de la Fe y la Ética en la IA (CEFE-AI, por sus siglas en inglés), una iniciativa de cooperación en la que participan seis universidades y líderes religiosos con el propósito de evaluar cómo los sistemas de IA responden a preguntas relacionadas con la fe, la religión y los valores humanos. Dijo que tales esfuerzos pueden contribuir a fomentar una IA que sea precisa, respetuosa y basada en principios que promuevan la dignidad humana y la prosperidad humana.

El élder Gong también hizo referencia a los principios que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha adoptado para su propio uso de la inteligencia artificial, los cuales incluyen la conexión espiritual, la transparencia, la privacidad y la seguridad, así como la responsabilidad.

La tecnología, afirmó, debería, en última instancia, ayudar a las personas a desarrollar el potencial que Dios les ha dado. El élder Gong relató una visita reciente que él y su esposa, Susan, hicieron a Nieves, la pequeña isla caribeña donde nació Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos.

A pesar de sus humildes comienzos en aquel “punto en medio del océano”, la influencia de Hamilton se extendió mucho más allá de sus circunstancias, señaló el élder Gong. De la misma manera, agregó, la mayor promesa de la inteligencia artificial reside en su potencial para ayudar a las personas a aprender, contribuir y bendecir a los demás.

“Con la IA, podemos preservar y promover el albedrío humano y ampliar la capacidad humana para hacer el bien”, dijo el apóstol. “Se requerirán nuestros mejores esfuerzos, como los que este Foro Interreligioso del G20 se ha comprometido a hacer”. Pero si, siendo tan prudentes como serpientes y tan sencillos como palomas [véase Mateo 10:16], hacemos todo lo que está en nuestras manos, creo que podremos ofrecer a la humanidad el don de la posibilidad”.

“Hay mucho que cada uno de nosotros puede hacer, tanto de manera individual como colectiva, para que cualquier persona, en cualquier lugar —todos, en todas partes—, pueda contribuir a la fe, la brújula moral y la prosperidad humana: la IA al servicio del bien común”, dijo.

De la prosperidad humana al servicio humanitario

Un tema recurrente a lo largo del foro fue la importancia de situar a las personas en el centro de los esfuerzos por hacer frente a los retos de la sociedad.

Al hablar durante una sesión celebrada el viernes sobre la prosperidad humana, Elissa Gifford, directora de Servicios Humanitarios de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, afirmó que el cambio duradero ocurre cuando las comunidades trabajan juntas para fortalecer a los necesitados.

“Cuando ponemos a las personas en el centro de nuestros esfuerzos y trabajamos juntos, podemos ir más allá de satisfacer las necesidades inmediatas. Podemos ayudar a las personas, las familias y las comunidades a ser más fuertes y autosuficientes, creando un cambio duradero para las generaciones venideras”, dijo Gifford. “Como miembros de la Iglesia, nos esforzamos por amar a nuestro prójimo y seguir el ejemplo de Jesucristo de prestar servicio. Cuando las personas de fe trabajan en conjunto con los gobiernos, las comunidades y las organizaciones humanitarias, podemos convertir ese amor en acciones significativas que fortalezcan a las personas, las familias y las comunidades durante generaciones”.

Los participantes del foro tuvieron la oportunidad de poner en práctica esos principios el viernes por la tarde durante un proyecto de servicio en beneficio de las personas sin hogar. Los participantes confeccionaron chalecos aislantes Turtle Shelter Vests, diseñados para ayudar a las personas sin hogar a mantenerse abrigadas durante el clima frío.

“El servicio ayuda a las personas a centrarse en lo que tienen en común”, dijo. “Cuando las personas trabajan codo a codo para ayudar a los demás, fomentan el entendimiento y establecen relaciones significativas”.

Jen señaló que ver a voluntarios de diferentes países, culturas y tradiciones religiosas trabajando juntos fue un reflejo de los objetivos del foro.

“Es inspirador ver a personas de diferentes orígenes, culturas y religiones unirse para ayudar a los demás”, dijo. “El servicio constituye una manera única de unir a las personas”.