El Templo de San Diego de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es ahora una Casa del Señor dedicada.
El presidente D. Todd Christofferson, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, dedicó el emblemático templo el domingo 23 de agosto de 2026. El templo, que abrió sus puertas por primera vez en 1993, cerró en 2023 para una amplia renovación.
“Este templo y todos los templos de los últimos días constituyen nuestro testimonio visible y tangible de la realidad viviente del Redentor ya que, sin Su Expiación y Resurrección, el templo no tendría razón de ser”, dijo el presidente Christofferson.
Los templos de la Iglesia, de los cuales hay 385 en funcionamiento o en diversas etapas de desarrollo, son los espacios más sagrados de la Iglesia. En estos edificios especiales, los miembros de la Iglesia buscan paz y guía, aprenden más sobre el propósito de la vida, hacen convenios de seguir a Jesucristo y servir a su prójimo y participan en ceremonias de matrimonio o sellamiento que, mediante el poder de Jesucristo, permiten que las familias estén juntas por la eternidad.
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| Temple Square is always beautiful in the springtime. Gardeners work to prepare the ground for General Conference. © 2012 Intellectual Reserve, Inc. All rights reserved. | 1 / 2 |
Se invitó al público a visitar el Templo de San Diego del 18 de junio al 11 de julio. Más de 250 000 personas recorrieron esta Casa del Señor durante ese período.
La dedicación se lleva a cabo en un momento de mayor atención a los templos de todo el mundo. Los Santos de los Últimos Días también se están preparando para la celebración del Templo de Salt Lake que tendrá lugar del 5 de abril al 1 de octubre de 2027. Cada programa de puertas abiertas y cada dedicación de un templo es una oportunidad para fortalecer la fe en Jesucristo y profundizar el aprecio por la adoración en el templo.
La dedicación del domingo marcó el capítulo más reciente en la historia de la adoración de los Santos de los Últimos Días en la zona de San Diego, que se remonta a casi dos siglos. Comenzó con la llegada de los miembros del Batallón Mormón en 1847.
A lo largo de las décadas, el número de miembros de la Iglesia fue creciendo gradualmente a través de la migración, la labor misional y el establecimiento de congregaciones en todo el sur de California. La Estaca San Diego, California, se organizó en 1941 y, con el tiempo, el crecimiento continuo condujo al anuncio y a la dedicación del Templo de San Diego, California, en 1993.
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| Temple Square is always beautiful in the springtime. Gardeners work to prepare the ground for General Conference. © 2012 Intellectual Reserve, Inc. All rights reserved. | 1 / 2 |
En una entrevista antes de la dedicación, el presidente Christofferson reflexionó sobre el legado de aquellos primeros Santos de los Últimos Días. “Creo que la Iglesia sigue ejerciendo una influencia sólida y positiva en esta comunidad”, dijo. “Creo que la fe de quienes participaron en el Batallón Mormón y lo que lograron perdura. Sigue presente. Es un legado que bendice la zona y que, en cierta medida, se conmemora con este templo”.
Este es un tema que volvió a mencionar en sus palabras de dedicación. “El Templo de San Diego, California, es un testimonio de la fe de muchas generaciones, con la promesa de más generaciones fieles que guardarán sus convenios en el futuro”, afirmó. “Es un testimonio de que el Señor ha estado haciendo Su obra aquí durante muchos años y que ahora está apresurando Su obra”.
El presidente Christofferson estuvo acompañado en la dedicación por los élderes Steven R. Bangerter y Taylor G. Godoy (director ejecutivo y director ejecutivo adjunto del Departamento de Templos, respectivamente) y sus esposas, Susan y Carol; el élder Hugo E. Martínez (de la Presidencia del Área Estados Unidos Oeste) y su esposa, Nuria; y el obispo presidente, W. Christopher Waddell, y su esposa, Carol.
El obispo y la hermana Waddell vivieron en la zona de San Diego durante muchos años y asistieron a la dedicación original del templo en 1993. Dijeron que regresar para la rededicación les trajo recuerdos de familiares, amigos y servicio en el templo.
“No era inusual que asistiera al templo, atravesara esas puertas de entrada y viera a mi padre sentado detrás del escritorio de recomendaciones, o lo viera en algún otro lugar del templo”, dijo el obispo Waddell. “Regresar y cruzar esas puertas me trajo muy buenos recuerdos”.
La hermana Waddell dijo que el templo le recuerda haber presenciado allí los sellamientos de sus hijos.
“Saben que tienen este vínculo y creo que eso es algo muy especial”, dijo. “Es un recordatorio especial volver aquí con frecuencia para recordarnos esta hermosa relación de convenio en la que estamos”.
El Templo de San Diego, originalmente el templo número 45 de la Iglesia, es un edificio de cuatro pisos que se encuentra junto a la carretera interestatal 5, cerca de la comunidad de La Jolla. El diseño único de la estructura cuenta con diez agujas, a diferencia de todos los demás templos. La aguja del lado este tiene una estatua de Moroni, un profeta del Libro de Mormón.
La renovación del templo fue motivada principalmente por la necesidad de reemplazar los vitrales artísticos antiguos, que habían sufrido daños por el calor y presentaban grietas. Durante el proyecto, las ventanas se rediseñaron con modernas unidades de vidrio aislante y se reubicaron para permitir que el vitral “respirara”, evitando así la acumulación de calor en el futuro. Esto requirió un extenso andamiaje, lo que llevó al equipo a abordar simultáneamente todos los demás sistemas obsoletos.
“En nombre de todos nosotros, deseo felicitar y agradecer a todos los que han trabajado en la renovación de este templo y en el cuidadoso acabado de cada detalle”, dijo el presidente Christofferson. “La mayoría de nosotros, por supuesto, no hemos participado directamente en la obra de restauración, renovación y mejora, pero sí hemos contribuido a través de nuestros diezmos y ofrendas […]. Confío en que nuestro Dios misericordioso aceptará este templo como una ofrenda digna, porque es lo mejor que podemos dar, lo mejor de lo mejor y la ofrecemos con humildad y sinceridad de corazón”.
El presidente Christofferson concluyó su entrevista previa a la dedicación con la reflexión de que todo lo que ocurre en un templo es un testimonio de la Resurrección de Jesucristo.
“Si Él no resucitó, nada de esto tiene sentido. No tiene ningún propósito”, dijo el presidente Christofferson. “Pero si Él resucitó, esto es crucial, y es una obra y una actividad esenciales. El hecho mismo de que estemos aquí y el hecho de que construyamos el templo es el testimonio más poderoso que podríamos dar de Él y de Su Resurrección, de Su realidad viviente”.
Para obtener más información sobre por qué la Iglesia de Jesucristo construye templos, visita templos.LaIglesiadeJesucristo.org.