Ciudad de México, 15 de febrero de 2026.– Durante un devocional con más de 700 misioneros del Centro de Capacitación Misional (CCM) de esta ciudad, el élder Gary E. Stevenson, del Quórum de los Doce Apóstoles, invitó a los élderes y las hermanas a enseñar por medio del Espíritu.
-
Durante un devocional con más de 700 misioneros del Centro de Capacitación Misional (CCM) de México, el élder Gary E. Stevenson, invitó a los élderes y las hermanas a enseñar por medio del Espíritu.
-
Más de 700 misioneros del Centro de Capacitación Misional (CCM) de México, escuchan al élder Gary E. Stevenson, del Quórum de los Doce Apóstoles, en un devocional donde les invitó a enseñar por medio del Espíritu.
-
El himno inicial, El Cristo es, entonado por los misioneros del CCM estableció el tono de una de las reuniones más especiales dentro de la gira del élder Stevenson por México.
-
Durante un devocional con más de 700 misioneros del Centro de Capacitación Misional de México, el élder Gary E. Stevenson, del Quórum de los Doce Apóstoles, estuvo acompañado por su esposa, Lesa; por el élder Marcus B. Nash y su esposa, Shelley; así como por los miembros de la Presidencia del Área México: los élderes Moisés Villanueva, José Luis Alonso y Brick V. Eyre, junto con sus esposas.
-
El élder Villanueva habló acerca de cómo haber servido en una misión ha sido una influencia positiva para toda su vida.
-
La Hermana Leticia Villanueva dirige un mensaje a más de 700 misioneros del CCM de México, durante un devocional en el que acompañaron al élder Stevenson del Quórum de los Doce Apóstoles.
-
El élder Nash enseñó sobre el papel del Salvador. Compartió su testimonio del Libro de Mormón, de José Smith y de las llaves del sacerdocio que han pasado desde su restauración hasta el presidente Dallin H. Oaks.
-
Elder Stevenson recomendó a los misioneros del CCM estudiar con frecuencia el capítulo 3 de Predicad Mi Evangelio, lección 1, y explicó que él mismo ha enseñado esta lección cientos de veces.
-
Elder Stevenson interactúa con misioneros del CCM de México durante un devocional que se llevó a cabo en su reciente visita a este país.
-
El élder Stevenson invitó a los misioneros a leer con frecuencia la carta con su llamamiento misional.
| 1 / 2 |
El élder Stevenson estuvo acompañado por su esposa, Lesa; el élder Marcus B. Nash y su esposa, Shelley; así como por los miembros de la Presidencia de Área México —los élderes Moisés Villanueva, José Luis Alonso y Brick V. Eyre— y sus esposas.
El himno de apertura, El Cristo es[1], interpretado por los misioneros del CCM, marcó el tono de una de las reuniones más memorables de la gira ministerial del élder Stevenson en México.
Al inicio de la reunión, las hermanas Nash y Villanueva compartieron breves mensajes. El élder Villanueva habló sobre cómo el servicio misional ha influido positivamente en toda su vida, parafraseando una enseñanza del presidente M. Russell Ballard, quien sirvió como Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles.
El élder Nash enseñó acerca del papel del Salvador como nuestro Abogado ante el Padre y cómo Él ejerce Su derecho divino de extender misericordia en nuestro favor. Compartió su testimonio del Libro de Mormón, de José Smith y de las llaves del sacerdocio que han sido transmitidas al presidente Dallin H. Oaks.
La hermana Stevenson habló sobre los próximos Juegos Olímpicos de Invierno en Italia y cómo los atletas se preparan rigurosamente para competir. Comparó esa preparación con la de los misioneros, quienes también deben prepararse para servir a su Padre Celestial y “vestirse” apropiadamente, tanto espiritual como físicamente. Recordó el consejo de Pablo de “vestirse con toda la armadura de Dios” [2].
Enseñar por medio del Espíritu
El élder Stevenson expresó su entusiasmo e invitó a los misioneros a recordar la enseñanza del élder Nash acerca del testimonio manifestado por el Espíritu Santo. Explicó que cuando los misioneros testifican del Libro de Mormón, de la Restauración y de la Expiación de Jesucristo, el Espíritu “no puede ser contenido”.
Los animó a no dejar pasar los momentos en los que pueden invitar la influencia del Espíritu, recordándoles que la primera lección de Predicad Mi Evangelio enseña que Dios habló con José Smith. Testificó que el Libro de Mormón es la evidencia tangible de la veracidad del evangelio restaurado y que el Espíritu Santo acompaña constantemente a los misioneros en sus compañerismos.
Recomendó el estudio frecuente de Predicad Mi Evangelio, capítulo 3, lección 1, señalando que ha enseñado esa lección cientos de veces. Dijo que si los misioneros aprenden la secuencia doctrinal, podrán adaptarla y enseñarla en 25, 15 o incluso 5 minutos. Subrayó que enseñar no consiste en memorizar, sino en tener una estructura doctrinal clara en la mente.
También hizo referencia al capítulo 4 del manual, “Enseñar por el Espíritu”, y destacó que el aprendizaje espiritual llega “línea por línea, precepto por precepto”, tanto durante la misión como a lo largo de la vida.
La obra misional por delante
El élder Stevenson describió el CCM como “una escuela de los profetas” y señaló que existen CCM en Ghana, Provo, Filipinas, Sudáfrica y muchos otros lugares del mundo, donde se enseñan 62 idiomas. Recordó a los misioneros que la obra de difundir el evangelio comenzó poco después de la Restauración.
Hizo referencia a una declaración que dio recientemente en la conferencia general, afirmando que estos serán días inolvidables para los misioneros. Enfatizó que 2025 fue el año con más bautismos en esta dispensación y que casi todas las Áreas de la Iglesia en el mundo experimentaron una notable aceleración en la obra del Señor. Compartió imágenes del crecimiento de la Iglesia en diferentes partes del mundo y afirmó que es “un tiempo extraordinario para ser misionero”.
Relató su experiencia personal al regresar a casa al finalizar su misión siendo joven, recordando el viaje en tren y los sentimientos de paz que provenían de haber trabajado con diligencia. Explicó que atributos como el trabajo arduo, la diligencia y la obediencia conducen a la felicidad y al gozo. “La obediencia trae bendiciones”, dijo, mientras que “la maldad nunca fue felicidad” [3].
El élder Stevenson concluyó con su testimonio y bendijo a los misioneros para que esta época de sus vidas sea una que atesoren para siempre.