Cientos de jóvenes y voluntarios se unieron en una nueva jornada de Juventudes Solidarias, destinada a acompañar a personas en situación de calle durante el invierno mediante alimentación, atención básica de salud, abrigo, higiene personal y, especialmente, espacios de escucha y compañía.
La actividad fue resultado de semanas de preparación y del trabajo articulado entre grupos laicos y religiosos de la ciudad, el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia, el Hospital Elina de la Serna y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). La jornada se desarrolló también en articulación con la Dirección de Juventudes de la Secretaría de Gobierno y la Dirección de Asistencia a Personas en Situación de Calle de la Secretaría de Desarrollo Social.
Desde las 8:00 de la mañana, los voluntarios comenzaron a preparar los distintos espacios destinados a recibir y acompañar a quienes acudian Durante la jornada se elaboraron y compartieron más de 400 porciones de guiso, mientras que otros sectores ofrecieron controles básicos de salud, atención de pequeñas heridas, entrega de ropa y calzado, kits de higiene, duchas con agua caliente y cortes de cabello gratuitos.
También se dispuso un espacio especialmente preparado para los niños, con juegos, pelotas y tizas, donde pudieron compartir y participar junto a los voluntarios.
Servir más allá de la ayuda material
Entre los jóvenes que participaron se encontraban 22 voluntarios vinculados al Instituto de Religión de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en La Plata, quienes se sumaron a las diferentes tareas de la jornada.
Antes de comenzar, los voluntarios recibieron una invitación que fue más allá de la organización de las actividades: procurar que cada persona se sintiera recibida con calidez, dedicar tiempo a conversar y escuchar, y ofrecer compañía.
El propósito fue que quienes asistieran no regresaran únicamente con alimento o abrigo, sino también con la certeza de ser vistos y valorados.
La experiencia dejó una profunda impresión entre los jóvenes. Milagros Cárdenas, de La Plata Este, expresó: “Fue maravilloso haber participado en la actividad de servicio; no es algo que uno haga frecuentemente, pero te da la posibilidad de ver las cosas de manera diferente. Eso es lo que realmente genera el servicio: ver la necesidad del otro y enfocarse solo en dar”.
Para ella, la jornada también tuvo un profundo significado espiritual: “Sé que Jesucristo nos dio el ejemplo en esto y confío en que, al seguirlo, podemos experimentar y comprender, al menos un poco, cómo se siente. Compartir lo que tenemos tiene magia y deja huellas que, sin duda, un día nos llevarán más cerca de Él”.
Un encuentro inesperado
Para Hellen Ochoa, la decisión de participar estuvo acompañada inicialmente por dudas. Tenía un examen importante por delante y no sabía si asistir, pero finalmente decidió hacerlo.
- Jornada-de-Juventudes-Solidarias-4
- Jornada-de-Juventudes-Solidarias-3
- Jornada-de-Juventudes-Solidarias-2
- Jornada-de-Juventudes-Solidarias-6
| Temple Square is always beautiful in the springtime. Gardeners work to prepare the ground for General Conference. © 2012 Intellectual Reserve, Inc. All rights reserved. | 1 / 2 |
“No sabía si ir a la actividad, pero en el fondo tenía ganas de participar. Entonces hice una oración para pedir que, de alguna manera, pudiera ser algo transformador para mí”.
Durante la mañana conoció a un joven brasileño que llevaba dos meses en Argentina y buscaba la manera de regresar a su país. Hellen lo acompañó durante su recorrido por los diferentes espacios: consiguió ropa, pudo utilizar las duchas y recibió atención médica por heridas que tenía en los pies.
En medio de la atención ocurrió un momento que la joven recuerda especialmente.“Mientras esperábamos en Cruz Roja, él señaló mi chaleco de ‘Manos que Ayudan’, vio el nombre de la Iglesia y luego señaló hacia arriba con una expresión de gratitud. Eso me hizo ver que él asoció esa mañana con Jesucristo. Y eso valió la pena”.
El servicio también transforma
Otros participantes coincidieron en que ayudar a personas que atravesaban circunstancias difíciles cambió también su propia perspectiva.
Constanza Acevedo, de La Plata, explicó que la experiencia le permitió dejar temporalmente de lado sus propias preocupaciones para concentrarse en las necesidades de otras personas.
“Cuando pude ayudar a personas que estaban pasando por una situación muy difícil, mis propios problemas dejaron de importar. Al final del día ya no eran lo más importante”.
Por su parte, Franco Rodríguez destacó especialmente el valor de detenerse a conversar con quienes muchas veces pueden sentirse excluidos: “Siento que son personas que se sienten rechazadas o excluidas, y tomarse el tiempo de hablarles y que se sientan queridos es muy especial”.
Para Ezequiel Tartaglia, supervisor del Instituto de Religión La Plata y del Centro para Jóvenes Adultos Solteros, la jornada mostró una manera concreta de ministrar siguiendo el ejemplo de Jesucristo: “Vi a nuestros jóvenes dejar atrás sus propias luchas para sanar el dolor ajeno con tiempo, abrigo y oído. No hicieron falta palabras para compartir nuestras creencias; el Evangelio se reflejó en la luz de sus miradas y en un amor tan puro que transformó el entorno”.