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Este 12 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Raza, una fecha que invita a reflexionar sobre la diversidad cultural y el encuentro entre pueblos que comenzó con la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492.
A lo largo de los años, este día ha evolucionado para convertirse en un símbolo de respeto, inclusión y reconocimiento de las múltiples identidades que conforman las naciones del continente. En países como Bolivia, esta jornada se recuerda también como el Día de la Descolonización, con el propósito de valorar las raíces indígenas, afrodescendientes y europeas que forman parte de la identidad nacional.
Más allá del pasado histórico, el enfoque contemporáneo del Día de la Raza resalta la necesidad de construir un presente donde las diferencias culturales sean motivo de unión y no de división.
Una mirada desde la fe
En sintonía con este espíritu de unidad, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días destaca que la diversidad cultural, lingüística y racial forma parte del plan divino. Presente en más de 190 países y territorios, la Iglesia traduce sus materiales y transmite sus conferencias en decenas de idiomas, reflejando su compromiso de llevar el Evangelio a toda persona “en su propio idioma y nación”. Esta labor promueve un liderazgo local sólido y el reconocimiento de que todos los seres humanos, hombres y mujeres, somos iguales ante nuestro Padre Celestial.
Durante la Conferencia General de octubre de 2025, el élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, compartió:
“En los últimos 36 meses, se han unido a la Iglesia cerca 900,000 conversos, casi el 5 % del total de miembros de la Iglesia... En los primeros seis meses de este año, las conversiones han aumentado en más de 20 % con respecto al año anterior en Europa, África, Asia, el Pacífico y América Latina.”
Estas cifras reflejan el crecimiento global de una Iglesia que abraza la riqueza de las culturas, los idiomas y las tradiciones como parte esencial de su identidad espiritual.
Fe y unidad en medio de la diversidad
En la misma conferencia, el élder Carlos A. Godoy, de la Presidencia de los Setenta, compartió su testimonio sobre los Santos en África, resaltando su fortaleza espiritual ante los desafíos cotidianos:
“Los santos en África… han aprendido que nuestra relación con el Salvador nos permite enfrentar las dificultades con rostros sonrientes y corazones agradecidos.”
Ejemplos como este demuestran cómo los principios del Evangelio restaurado trascienden fronteras y culturas, uniendo a millones de personas bajo un mismo mensaje de esperanza y amor cristiano.
Una Iglesia global
Actualmente, la Iglesia cuenta con millones de miembros en todo el mundo, incluyendo comunidades vibrantes en África, Asia y América Latina. En el continente africano, por ejemplo, templos como el de Nairobi, Kenia, o el de Abiyán, Costa de Marfil, son testimonio de una fe que florece en medio de culturas diversas y que honra las tradiciones locales, fortaleciendo los lazos espirituales y familiares.
Reflexión final
El Día de la Raza recuerda que la humanidad forma una gran familia de hijos de Dios, con distintas lenguas, colores y costumbres. La visión de la Iglesia reafirma que el amor, la comprensión y el respeto entre pueblos son expresiones verdaderas del Evangelio de Jesucristo.
“No hay pueblos olvidados ante el Señor; todos formamos parte de Su obra.”
Así, este 12 de octubre se convierte no solo en una fecha para recordar la historia, sino en una oportunidad para celebrar la unidad en la diversidad y reconocer que, como enseña la fe, cada cultura y cada persona tienen un lugar en el plan eterno de Dios.