Nota de prensa

La Iglesia de Jesucristo brinda apoyo emocional tras el terremoto en Colombia 

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a través de su programa de Servicios para la Familia, desplegó un equipo especializado para atender a miembros, misioneros y familias afectadas por el terremoto ocurrido en Colombia en agosto de 2026.

El equipo, conformado por Alejandro Romero, Silvia Zúñiga y Sandra Ramírez, inició sus labores el 15 de agosto en la ciudad de Cali, extendiendo la intervención a Pereira y Armenia. El propósito fue brindar una respuesta inmediata y especializada para reducir el impacto emocional de la emergencia, fortalecer los recursos de afrontamiento y facilitar la recuperación adaptativa de las personas afectadas.

Durante las jornadas se ejecutaron primeros auxilios psicológicos, atención en crisis, visitas domiciliarias y sesiones grupales de apoyo emocional. Asimismo, se capacitó a líderes locales en estrategias de acompañamiento y respuesta ante crisis, siguiendo los protocolos institucionales de ministración en tiempos de emergencia.

En Cali, más de 100 personas participaron en intervenciones realizadas en las estacas Calima y San Fernando, que incluyeron familias con pérdidas significativas y misioneros de la Misión Cali. En Pereira, se atendió a 56 personas, entre ellas familias y misioneros de la Misión Medellín, quienes manifestaron síntomas de ansiedad, tristeza y dificultades para dormir. En Armenia, se brindó apoyo a 36 personas con el acompañamiento de profesionales locales.

En total, 237 personas recibieron atención emocional inmediata, incluyendo 39 misioneros de las misiones Cali y Medellín. Se identificaron 25 casos que requieren seguimiento terapéutico, entre ellos misioneras con crisis de ansiedad, familias con pérdidas múltiples y un rescatista con sobrecarga emocional.

El plan de acción contempla una segunda fase de acompañamiento a líderes, seguimiento a misioneros y familias afectadas, y fortalecimiento de las redes locales de apoyo.

La Iglesia reafirma su compromiso de brindar ayuda integral en situaciones de emergencia, no solo mediante asistencia humanitaria, sino también mediante apoyo emocional y espiritual. Estas acciones reflejan el esfuerzo constante por acompañar a las comunidades en momentos de dificultad y fortalecer la esperanza en medio de la adversidad.