En la ciudad de Guatemala, 18 de mayo de 2026, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Guatemala, representada por los miembros de la Presidencia de Área de Centroamérica, recibió la condecoración Monja Blanca de segunda clase, otorgada por el Ministerio de la Defensa Nacional de Guatemala.
El reconocimiento fue entregado a los miembros de la Presidencia de Área: élder Patricio M. Giuffra, élder Ryan K. Olsen y el élder Gregorio E. Casillas, durante una ceremonia presidida por el general de brigada Jorge Mario Lemus Paiz, viceministro de Política de Defensa y Planificación; quienes estuvieron acompañados de sus respectivas esposas: hermana María Eugenia Giuffra, hermana Julie Darrington Olsen y hernama Alma Casillas.
| Temple Square is always beautiful in the springtime. Gardeners work to prepare the ground for General Conference. © 2012 Intellectual Reserve, Inc. All rights reserved. | 1 / 2 |
La distinción se realizó en el marco de las donaciones que la Iglesia ha entregado al Centro de Atención a Discapacitados del Ejército de Guatemala (CADEG), incluyendo sillas de ruedas para militares retirados con capacidades especiales y otros proyectos de ayuda humanitaria.
Durante el acto, el viceministro Lemus expresó su agradecimiento por el apoyo brindado por la Iglesia y destacó que estas contribuciones representan un beneficio significativo para el personal atendido. Asimismo, reiteró la disposición del Ejército de Guatemala de continuar colaborando en esfuerzos conjuntos en favor de quienes más lo necesitan.
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Por su parte, el élder Giuffra dijo:
“Recibimos esta condecoración con profundo respeto y sincero agradecimiento. Este reconocimiento honra el servicio desinteresado, el sacrificio y el amor por Guatemala. Creemos que el desarrollo de una nación florece cuando instituciones públicas, organizaciones sociales y comunidades de fe trabajan unidas por un futuro mejor”.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ofrece esperanza y la posibilidad de una vida que supere la enfermedad, la pobreza y la desesperación. Todo ello forma parte del plan de Dios de llevar las cargas los unos de los otros y actuar como Sus manos en la tierra.