En respuesta a los incendios que afectaron a diversas comunidades de la Región del Biobío, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a través de su Departamento de Servicios para la Familia, implementó un plan de Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) y la entrega de kits de emergencia sensoriales destinados a apoyar a niños, jóvenes y familias que enfrentan situaciones de estrés y trauma tras la emergencia.
Download PhotoLas intervenciones se realizaron en los sectores de Penco y Lirquén, luego de que líderes locales solicitaran asistencia especializada para abordar el impacto emocional de los incendios en la comunidad.
Apoyo emocional en medio de la emergencia
El equipo de Servicios para la Familia acudió al terreno para brindar acompañamiento inmediato, priorizando la contención emocional de niños, jóvenes, padres y líderes locales. El objetivo fue ayudar a estabilizar emocionalmente a las personas afectadas, entregando herramientas de afrontamiento a corto y mediano plazo.
Durante las visitas se detectó que varias familias, además de enfrentar la pérdida de viviendas y pertenencias, tenían miembros con condición del espectro autista (CEA), ansiedad severa u otras necesidades sensoriales específicas. Muchos de ellos habían perdido también los objetos que les ayudaban a regular sus emociones.
Ante esta realidad, se desarrolló una iniciativa para entregar kits de emergencia sensoriales, diseñados especialmente para apoyar procesos de regulación emocional en situaciones de crisis.
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Kits diseñados para brindar calma y seguridad
En total se entregaron 37 kits sensoriales de emergencia, preparados a solicitud de las psicólogas de la Iglesia Macarena Gallegos y Carolina Pérego, quienes identificaron la necesidad de herramientas específicas para apoyar a personas con desafíos sensoriales.
Cada kit consiste en una mochila tipo morral que incluye auriculares con cancelación de ruido, juguetes fidget, un cubo sensorial, tarjetas de emociones y un tarjetero de respuesta en emergencia. Estos elementos cumplen una función terapéutica al ayudar a regular los sentidos y reducir la activación emocional en contextos de estrés.
Para muchas personas con CEA, el entorno posterior a una catástrofe puede resultar especialmente abrumador. Sonidos intensos, cambios de rutina y la pérdida del entorno familiar pueden provocar ansiedad o desregulación emocional. En estos casos, los materiales sensoriales se convierten en herramientas clave para recuperar la calma y la seguridad.
Un apoyo que va más allá de lo material
Durante las intervenciones, los equipos de apoyo brindaron espacios de diálogo y escucha activa, donde muchas familias pudieron expresar su dolor, incertidumbre y experiencias vividas durante los incendios.
Los testimonios recogidos reflejan un profundo agradecimiento por el acompañamiento recibido. Muchas familias destacaron que estas instancias no solo representaron ayuda material, sino también un importante apoyo emocional y espiritual en medio de la crisis.
Los profesionales del programa señalaron que, cuando el cuerpo entra en estado de alarma tras una experiencia traumática, contar con herramientas que permitan disminuir la activación emocional es fundamental para la recuperación.