Nota de prensa

La presidenta Johnson recorre sitios de ayuda humanitaria en el sureste de Idaho

La Presidenta General de la Sociedad de Socorro habla a cientos de mujeres en Blackfoot y Idaho Falls

Camille N. Johnson, Presidenta General de la Sociedad de Socorro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ha concluido su gira de ministración de tres días por el sureste de Idaho, donde ella nació y creció. Durante su visita, recorrió un centro de recursos para niños en acogida administrado por voluntarios y un banco de alimentos en Blackfoot, así como un centro humanitario en Idaho Falls. También se dirigió a más de 1800 mujeres que se reunieron para escucharla.

Acercamiento a la comunidad

Cuando un niño ingresa a un hogar de acogida, a menudo lo trasladan de forma repentina. Muchos llegan con todo lo que tienen en una bolsa de basura. En The Village, en Blackfoot, Idaho, los voluntarios quieren que ese momento sea diferente. Cada niño recibe una maleta propia y todo lo que necesita, proveniente de las donaciones, para que sepa desde el primer momento que alguien lo ama y que no está solo.

Jacque Burt, directora de The Village, le relató esa historia a la presidenta Johnson en la ocasión de su visita, el viernes 25 de septiembre de 2026 junto con su esposo, Doug. Burt explicó que la comunidad dona todo lo que hay en The Village, y que cada pieza se elige para restaurar la dignidad.

“Estos niños llegan a nosotros con una bolsa de basura, y a veces eso es todo lo que les queda”, dijo Burt. “Queremos que salgan con una maleta”.

Burt acompañó a la presidenta Johnson por un centro que ahora tiene lo necesario para ayudar a los niños en acogida y a las familias que los cuidan. The Village formó parte de la iniciativa de las máquinas de donativos de Ilumina el Mundo de la Iglesia el año pasado.

Vecinos de diferentes religiones

Al otro lado del edificio, la presidenta Johnson recorrió el banco de alimentos de la comunidad de Blackfoot. Ron Thompson, uno de los fundadores de Community Dinner Table, le contó que todo comenzó en 2008 cuando él y Lee Hammett, hombres de diferentes religiones, se unieron para alimentar a sus vecinos. Esa asociación marcó el comienzo de la cooperación interreligiosa en Blackfoot, que sigue aumentando a medida que las renovaciones del centro comunitario les permiten ayudar a más personas.

Gene Balsmeier, vicepresidente de Community Dinner Table, le obsequió a la presidenta Johnson una tabla de cortar que había hecho a mano para ella. “Queríamos que se llevara un pedacito de Blackfoot a casa”, dijo.

“Un regalo del cielo”

El viernes por la noche, la presidenta Johnson les dijo a las mujeres de Blackfoot de qué manera el amor de Dios suele llegar hasta nosotros.

“Por lo general, la forma en que Ellos expresan Su amor es por medio de otra persona”, dijo refiriéndose al Padre Celestial y Jesucristo. “Nunca han aparecido en mi puerta, pero el Salvador envió a una de mis hermanas de la Sociedad de Socorro cuando yo necesitaba de alguien”.

La presidenta Johnson invitó a todas las mujeres a estar atentas a lo que ella llamó “un regalo del cielo”. Ella había pasado el día reuniéndose con voluntarios que entregan exactamente eso.

Raíces en el sureste de Idaho

La presidenta Johnson dirige una organización mundial de más de ocho millones de mujeres, y sus raíces se extienden por este rincón de Idaho. Ella nació en Pocatello. Su padre nació en Malta, Idaho, y su madre asistió a la escuela secundaria Rigby; los dos se conocieron en la Universidad Estatal de Idaho.

“Estoy muy feliz de estar aquí”, dijo en Blackfoot, “de sentir que he vuelto a casa, a mis raíces de Idaho”. En Idaho Falls, lo expresó de otra manera: “Soy, como ustedes, una mujer tenaz de Idaho”.

El sábado por la mañana, la presidenta Johnson realizó un recorrido por el centro humanitario Idaho Falls Area Humanitarian Center, una organización sin fines de lucro y no confesional. Los directores Mozelle y Don Neville han estado allí desde que el centro abrió sus puertas en 2010. Los voluntarios elaboran productos como juguetes de madera y recolectan artículos para el hogar y de higiene donados, los cuales llegan a las personas necesitadas a través de más de cien agencias asociadas.

En el centro, nadie recibe un sueldo, y muchos voluntarios han prestado servicio junto a los Neville durante años. “Las personas llegan a servir a alguien más y son ellas quienes se van con gozo en el corazón”, dijo Mozelle Neville.

Más tarde, la presidenta Johnson se reunió con líderes de la Sociedad de Socorro de estaca en Idaho Falls y destacó la labor de personas como ellas. “El verdadero trabajo lo hacen las personas que están aquí y se encargan de todo lo que hay que hacer”, dijo.

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Cientos de mujeres asisten a un devocional de la Sociedad de Socorro en Blackfoot, Idaho, el viernes 25 de septiembre de 2026.
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Más de 900 personas llenaron el centro de estaca de la Estaca Blackfoot, Idaho, Noroeste, el viernes por la noche para escuchar el mensaje de esperanza de la presidenta Johnson. El sábado, cerca de mil mujeres se reunieron en Idaho Falls, acompañadas por hermanas que vieron el evento desde lugares tan lejanos como Salmon.

“Guardemos una imagen de este momento en la mente”, dijo ella, mirando a la congregación de Blackfoot. “No están solas, están rodeadas de ángeles terrenales”.

“Jesucristo es nuestro socorro”

Para la líder mundial de las mujeres de la Iglesia de Jesucristo, ese mensaje quedó en evidencia ese fin de semana. Ella enseñó que el propósito de la Sociedad de Socorro, brindar alivio temporal y espiritual a todos los hijos de Dios, no ha cambiado desde 1842. “Jesucristo es nuestro socorro”, dijo. “Él es la fuente de todo nuestro alivio. Y somos miembros de la Sociedad de Socorro; extendemos Su alivio a todos los hijos de Dios”.

La presidenta Johnson dijo que confiar en el Señor no nos quita las cargas de la vida, pero Él las aligera cuando tomamos Su yugo sobre nosotros. “Tendemos a ser tenaces y pensamos que si apretamos los dientes, podemos superar los desafíos”, dijo. “Los convenios, incluyendo los que hacemos en los templos que ahora se encuentran en el sureste de Idaho, nos colocan en ese yugo con Él. No hacen que sea fácil la vida, pero sí la hacen más fácil. Recuerden eso”.

En Blackfoot, concluyó con el relato que se encuentra en 2 Reyes 4, sobre la viuda cuya única vasija de aceite llenaba cada vasija vacía que sus vecinos le prestaban. Reconoció que muchas mujeres sienten que ya no les queda nada que dar. “A veces, nuestras vasijas vacías producen milagros”.

El élder Rodney H. Hillam, Setenta de Área, le recordó a la congregación lo especial que había sido esa velada. “No están soñando”, dijo. “Habiendo ocho millones de hermanas en la Sociedad de Socorro, la presidenta Johnson está aquí con nosotros esta noche. ¡Qué privilegio!”.