El viernes 14 y el sábado 15 de agosto de 2026, por cuarto año consecutivo, miles de jóvenes adultos solteros (JAS) se congregaron en el centro de Salt Lake City, Utah, para asistir a la Conferencia para jóvenes adultos solteros del Área Utah.
Los jóvenes adultos, con edades comprendidas entre los 18 y los 35 años, acudieron al Centro de Convenciones Salt Palace para aprender de los líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y otros oradores, asistir a clases, participar en proyectos de servicio y entablar amistad con otras personas.
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Amistad y experiencias espirituales personales
“Amo a mis amigos y la amistad ha marcado mi vida desde mi adolescencia”, dijo la hermana Andrea Muñoz Spannaus, Segunda Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes, quien tomó la palabra el viernes por la mañana.
La hermana Spannaus dijo que sus padres dejaron de asistir a la Iglesia cuando ella tenía unos dieciséis años.
“No podía entender cómo mis padres podían apartarse de repente de todo lo que me habían enseñado acerca de Jesucristo”, dijo la hermana Spannaus. “Reafirmando mi lado rebelde adolescente, decidí asistir sola”.
Y contó a los asistentes que su obispo, quien también era su maestro de Seminario, y sus amigos la apoyaron.
“Siguieron invitándome a las actividades, aunque yo no quisiera participar”, dijo la hermana Spannaus. “Pude percibir el amor genuino que sentían por mí. Actuaron como verdaderos amigos y eso marcó una diferencia crucial en aquel momento particular de mi vida”.
La hermana Spannaus dijo que Jesucristo habló acerca de la amistad en las Escrituras.
“[El Salvador] dio Su vida por Sus amigos debido a lo mucho que nos ama. Él nos llama Sus amigos, y nosotros correspondemos a esa amistad porque lo amamos y hacemos Su voluntad por esa misma razón”.
“Tener buenos amigos me ayudó a mantenerme activa en la Iglesia, pero eso no fue suficiente. También decidí no dejar de lado las experiencias espirituales personales que había tenido hasta ese momento de mi vida, lo cual me ayudó a mantenerme activa en mi fe y a desarrollar mi relación con Dios. El recuerdo de esas experiencias espirituales me hizo seguir adelante”.
La hermana Spannaus animó a la audiencia a recordar las experiencias espirituales personales de su vida y pidió a los jóvenes adultos que las pusieran por escrito. “Si lo desean, también pueden clasificarlas por categorías: experiencias con la oración, con las Escrituras, en el templo, con el diezmo y las ofrendas de ayuno, bendiciones del sacerdocio y milagros”.
La hermana Spannaus siguió diciendo: “Estar agradecidos por lo que recibimos demuestra nuestro deseo de obtener más y refuerza la intención que ponemos en nuestro aprendizaje y progreso. En la senda del discipulado siempre nos quedan cosas que experimentar y aprender. Solo nosotros podemos poner un límite o un tope a lo que aprendemos, porque nuestro Padre Celestial está dispuesto a dárnoslo todo”.
“Les prometo que si están agradecidos por lo que han recibido, permanecen fieles a los convenios y aman a Dios sobre todas las cosas, serán un instrumento para hacer avanzar Su obra en estos últimos días. Y lo mejor de todo es que sentirán gozo al hacerlo”.
Y concluyó sus palabras diciendo: “Expreso mi amor y admiración por ustedes, la extraordinaria nueva generación. Expreso mi gratitud por todas las cosas buenas e increíbles que han hecho, que están haciendo y que harán. Están por venir cosas maravillosas”.
Discipulado y sentido de pertenencia en la Iglesia restaurada del Señor
“Estoy agradecida de pasar este tiempo con ustedes para hablar de Cristo”, dijo la hermana Kristin M. Yee, Segunda Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, quien pronunció el sábado el discurso de clausura para los jóvenes adultos solteros.
“Sé que el Señor tiene un gran interés en ustedes y en su vida, en las decisiones que están tomando y en las dificultades que enfrentan y hacen que sus almas se desarrollen”, dijo la hermana Yee.
“No se me ocurre ningún consuelo mayor que saber que podemos asociarnos con nuestro Señor y Salvador, Jesucristo, por medio de nuestros convenios. Como hermana que aún no se ha casado, he aprendido [que] siempre estaré agradecida de que mi Padre Celestial y mi Salvador estén conmigo y nunca me abandonen”.
La hermana Yee explicó que el término JAS es un término demográfico: “No define lo que ustedes son, en absoluto”.
Y continuó así: “Aferrémonos a los identificadores que tienen poder para llevarnos a la vida eterna. Además de ser hijos de Dios, hijos del convenio y discípulos de Jesucristo, ustedes también son miembros de la Sociedad de Socorro o de un cuórum de élderes, que ministran y brindan alivio en nombre del Salvador”.
Reconoció que a veces a los jóvenes adultos les resulta difícil experimentar un sentido de pertenencia en sus congregaciones, ya sea debido a la edad o a la ubicación geográfica.
“Vayan y sigan yendo a la iglesia con el propósito principal de adorar a su Padre Celestial y a su Salvador y recibir la sagrada ordenanza de la Santa Cena”, dijo la hermana Yee.
“Vayan cada semana en busca de alguien que necesite un amigo. A medida que ministren y ofrezcan un sentimiento de pertenencia a los demás, ustedes también podrán experimentarlo”, sugirió.
“Todos somos hermanas y hermanos, y nos cuidamos unos a otros, ya sea que tengamos 18 o 108 años”, dijo.
La hermana Yee, Oficial General que ayuda a supervisar a los ocho millones de mujeres de la Iglesia, habló también de las profundas bendiciones de participar en la historia familiar y adorar en el templo.
“La historia familiar es la precursora de la obra del templo. He estado pensando en las extraordinarias bendiciones que provienen de la historia familiar, ya que recientemente me embarqué en un viaje de lo más inesperado a Hong Kong y China para aprender acerca de mis antepasados y caminar por los lugares por los que ellos caminaron”.
La hermana Yee relató que el Señor la ayudó a conectar con un pariente de 102 años que vivía en China y que donó la genealogía de su familia a un museo chino solo cinco meses antes de fallecer.
“Milagrosamente se han agregado a mi árbol genealógico 93 generaciones de la familia Yee y miles de nombres”, dijo.
“Por la gracia de Dios, he descubierto que el poder y el amor del Salvador que fluyen a través de la obra del templo y de historia familiar son el dulce bálsamo que me ha ayudado a sanar y llenar los vacíos de mi corazón”, dijo la hermana Yee.
“La historia familiar es uno de esos canales inesperadamente poderosos e insospechados que nos permiten acceder al poder sanador de la Expiación del Salvador para nosotros y nuestras familias, si tan solo ofrecemos nuestro mejor esfuerzo con fe, por pequeño que sea”.
La conferencia para JAS de Utah se considera la reunión anual más grande de jóvenes adultos solteros de la Iglesia. El lema de este año fue “Juntos en Cristo”, que mantiene el lema de conferencias anteriores.