Cuando María Magdalena y quienes la acompañaban se acercaron con tristeza al sepulcro del huerto, dos ángeles se les aparecieron y les transmitieron el mensaje más importante de toda la cristiandad:
“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
“No está aquí, sino que ha resucitado” (Lucas 24:5–6).
En esta época de Pascua de Resurrección, también testificamos con gozo de esta misma verdad eterna: Jesucristo ha resucitado. ¡Él vive! El Salvador del mundo fue crucificado y, al tercer día, se levantó de entre los muertos, “primicias de los que durmieron” (1 Corintios 15:20). Su Resurrección permite que todos resucitemos y, por medio de Su gracia, podemos hallar la paz “que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7) y “perfecciona[rnos] en él” (Moroni 10:32).
Durante esta época de Pascua de Resurrección, invitamos a cada uno de ustedes a “buscar a este Jesús de quien han escrito los profetas y apóstoles” (Éter 12:41). Al hacerlo, testificamos que sus celebraciones de Pascua de Resurrección pueden fortalecer su propia fe y testimonio de que “Cristo libertad nos dio, y la muerte conquistó” (“Himno de la Pascua de Resurrección”, Himnos, nro. 121).