Nota de prensa

Miembros de la Iglesia en Centroamérica recuerdan a sus antepasados mediante la historia familiar

En el marco del Día de Todos los Santos, que se conmemora cada 1 de noviembre, miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días participaron en diversas actividades para recordar y honrar a sus antepasados, preservar sus historias y fortalecer los lazos familiares a través de las generaciones.

Bajo el lema “Tus antepasados merecen ser recordados”, del 26 de octubre al 1 de noviembre se realizaron actividades enfocadas en descubrir historias familiares, recopilar fotografías antiguas, registrar recuerdos en FamilySearch, ayudar a otras personas a preparar nombres para las ordenanzas del templo y compartir experiencias sobre la importancia de conocer sus raíces.

Esta iniciativa coincide con una fecha significativa para las familias centroamericanas, que dedican el Día de Todos los Santos a recordar a sus seres queridos fallecidos. Para los miembros de la Iglesia, la historia familiar es también una oportunidad de reconocer el legado de quienes les precedieron y fortalecer los vínculos con sus antepasados.

El presidente Dallin H. Oaks enseñó: “Los lazos familiares también se fortalecen con las historias familiares, la creación de tradiciones familiares y el compartir experiencias sagradas”.

Como parte de la iniciativa, también se invitó a los jóvenes a llevar los nombres de sus antepasados al templo y participar en ordenanzas sagradas que permiten unir a las familias a través de las generaciones.

La iniciativa “Tus antepasados merecen ser recordados” invitó a los jóvenes a participar en ordenanzas del templo en favor de sus antepasados. Ciudad de Guatemala, 1 de noviembre de 2026.
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La iniciativa “Tus antepasados merecen ser recordados” invitó a los jóvenes a participar en ordenanzas del templo en favor de sus antepasados. Ciudad de Guatemala, 1 de noviembre de 2026.2026 by Intellectual Reserve, Inc. All rights reserved.
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La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días enseña que, gracias a Jesucristo y a las ordenanzas sagradas del templo, las familias pueden permanecer unidas por la eternidad. Esta promesa brinda esperanza y propósito a la historia familiar, al recordar que los vínculos de amor no terminan con la muerte.