La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días participó en la ceremonia de clausura del cuarto grupo del programa “Mi Familia Primero”, una iniciativa orientada a la reeducación y acompañamiento de personas en contextos de violencia familiar. Esta participación refleja su compromiso con el fortalecimiento de la familia y la promoción de valores que contribuyen a una convivencia armoniosa.
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La actividad se realizó el viernes 20 de marzo en la sede de la Corte Superior de Justicia de Puente Piedra – Ventanilla, congregando a autoridades, representantes de instituciones aliadas y participantes del programa. El objetivo principal fue reconocer el proceso formativo desarrollado y destacar los avances logrados en la prevención de la violencia familiar.
Durante la ceremonia, se presentaron los resultados del programa, que consta de 26 sesiones desarrolladas por un equipo multidisciplinario en las sedes de Ventanilla y Puente Piedra, en el marco del Programa Piloto de Seguimiento de Víctimas en Situación de Crisis. En este proceso se abordaron temas como el control de impulsos, las nuevas masculinidades, la responsabilidad afectiva y la deconstrucción del machismo. La Iglesia estuvo representada por Cristhian Credo Gonzales, presidente de Estaca Ventanilla Perú, quien acompañó la actividad junto a otros líderes y participantes.
Como parte del evento, los participantes realizaron dramatizaciones que evidenciaron los aprendizajes adquiridos durante el programa, mostrando cambios positivos en su manera de relacionarse. Asimismo, participaron representantes de la iniciativa Hombres por la Igualdad del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, así como autoridades del sistema de protección, consolidando un espacio de articulación interinstitucional.
La jornada permitió resaltar valores como el respeto, la empatía, la responsabilidad y la unidad de la familia. La interacción entre instituciones públicas y organizaciones de fe evidenció el impacto positivo del trabajo conjunto en la construcción de una sociedad más segura. La actividad concluyó con un espacio deportivo de confraternidad que fortaleció los vínculos entre los participantes.
Con iniciativas como esta, la Iglesia reafirma su compromiso de colaborar con instituciones públicas y privadas, fortaleciendo a las familias y promoviendo principios de respeto, amor y servicio que contribuyan al bienestar integral de la comunidad.