Nota de prensa

Programa quirúrgico brinda esperanza a niños con cirugías seguras

La iniciativa, en alianza con Operación Sonrisa, permitió evaluar y preparar a decenas de niños, fortaleciendo la esperanza y el acceso a cirugías seguras

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días participó activamente en un programa quirúrgico en alianza con Operación Sonrisa, con el propósito de brindar atención médica especializada a niños y contribuir a su bienestar integral. Esta iniciativa se enmarca en el compromiso constante de la Iglesia con el servicio humanitario y el apoyo a quienes más lo necesitan, generando esperanza en las familias beneficiadas.

El programa quirúrgico N.° 108 inició el martes 17 de marzo de 2026 en la unidad local de Pescadores, perteneciente a la Estaca Lima Perú La Libertad, donde se registraron 56 niños. Durante las jornadas, se realizaron evaluaciones médicas, controles y preparaciones necesarias para garantizar que los pacientes puedan acceder a intervenciones quirúrgicas seguras.

En el desarrollo de la actividad, voluntarios de la Iglesia brindaron apoyo tanto en la capilla como en el Hospital 2 de Mayo, colaborando en el traslado de materiales y en la logística requerida para las operaciones. La coordinación estuvo liderada por Iván Arias, presidente de la Estaca Lima Perú La Libertad, junto a Eduardo Alburqueque, obispo del Barrio Pescadores, quienes facilitaron el uso de las instalaciones los días 17 y 18 de marzo. Asimismo, el voluntariado fue organizado por Juan Mazza, director de comunicaciones, junto a Diana Quispe y Mayra Yañez, quienes desempeñaron un rol clave en la atención y acompañamiento de los pacientes.

Como parte del trabajo conjunto, representantes de Operación Sonrisa, entre ellas Lizeth Campos y Ana Rosa Muñoz, destacaron la importancia de estas jornadas médicas y expresaron su agradecimiento por el constante apoyo brindado. La actividad permitió no solo la atención médica, sino también la promoción de valores relacionados con el cuidado de la vida, el servicio y la solidaridad.

Durante las jornadas se vivió un ambiente de esperanza y compromiso, donde cada esfuerzo estuvo orientado a mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias. La participación voluntaria reflejó principios como el amor al prójimo, la unidad y la empatía, evidenciando el impacto positivo de estas acciones en la comunidad.

Con iniciativas como esta, la Iglesia de Jesucristo reafirma su misión de servir a los demás, apoyar programas humanitarios y contribuir al bienestar integral de las familias, promoviendo el acceso a oportunidades que transforman vidas y generan esperanza en la sociedad.