Nota de prensa

Proyecto "Un Niño, Una Cama" fortalece el acogimiento familiar de niños en situación de vulnerabilidad

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y ADRA colaboran para entregar camas a niños y adolescentes, contribuyendo a que permanezcan en un entorno familiar seguro

Como parte de su Programa de Ayuda Humanitaria, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días renovó su colaboración con ADRA, el brazo humanitario de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, en el proyecto "Un Niño, Una Cama" (UNUC) para el período 2025-2026, una iniciativa que beneficia a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad dentro del sistema de acogimiento familiar.

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El proyecto, desarrollado en conjunto con el Servicio Nacional para la Protección Especializada de Niños y Adolescentes, busca responder a una necesidad fundamental para quienes ingresan al sistema de acogimiento: contar con una cama propia. Cuando este requisito se cumple, los niños pueden permanecer en un entorno familiar, evitando su derivación a un centro residencial.

Como parte de esta iniciativa, la Iglesia donó 220 armazones de cama, junto con una funda protectora para el colchón, sábanas, manta, edredón y almohada para cada beneficiario. Por su parte, ADRA aportó los colchones y coordinó la distribución de las camas en distintas localidades del país.

La entrega se realizó a través de programas administrados por ADRA y otras organizaciones, entre ellas CESFAM Temuco, Corporación Chile Derechos y Fundación Padrinos de Tomé. Además, parte de las camas fueron distribuidas durante operativos de asistencia médico-social destinados a comunidades aisladas y vulnerables.

Durante este período, la mayoría de los beneficiarios fueron niños en edad escolar primaria, de los cuales el 53 % correspondió a niñas y el 47 % a niños.

Los responsables de los programas locales que acompañan a los niños y sus familias destacaron el impacto que tiene esta iniciativa en su desarrollo y bienestar. "UNUC hace que cada niño sienta que tiene su propio espacio en el hogar, lo que les permite establecer límites con los miembros de la familia y fortalece su sentido de pertenencia y seguridad".

Como parte de esta iniciativa, miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días confeccionaron peluches que fueron entregados junto con las camas, sumando un gesto de cariño y cercanía para los niños y adolescentes beneficiados. Esta acción complementó el proyecto con un detalle pensado para brindar consuelo y hacer más acogedor el nuevo espacio destinado a cada niño.

También señalaron que contar con una cama propia favorece el desarrollo integral de los menores. "Impacta directamente en su desarrollo saludable y tiene un impacto positivo en su bienestar y seguridad".

Otro de los testimonios destacó los beneficios cotidianos que genera este apoyo. "Al descansar mejor, se despiertan con mejor ánimo y afrontan su día a día con mayor vitalidad. Al tener privacidad, evitamos exponerlos a violaciones de derechos y fomentamos su autonomía".

Asimismo, quienes participan en la implementación del proyecto resaltaron el valor emocional que representa este recurso para los niños. "Hemos visto la felicidad de los niños al tener su propio espacio privado, lo que les proporciona seguridad y descanso. Esto es especialmente importante si consideramos que algunos de estos niños no tenían cama propia".

Finalmente, uno de los directores resumió el significado de esta iniciativa señalando: "La cama tiene un significado muy íntimo para las personas; debe ser un espacio acogedor. Por eso creo que el aspecto más significativo de ONUC es la sensibilidad de nuestra institución ante esta necesidad crucial de protección".