Nota de prensa

Elder Stevenson invita a jóvenes del noroeste de la Ciudad de México a andar con el Señor 

Ciudad de México, 15 de febrero de 2026.- Durante su primer día de actividades en la Ciudad de México, el élder Gary E. Stevenson, del Quórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Lesa Stevenson, participaron en un devocional con jóvenes de varias estacas del Consejo Noroeste de la Ciudad de México. Estuvieron acompañados por el élder Marcus B. Nash, de la presidencia de los Setenta, su esposa Shelley; así como por los miembros de la presidencia del Área México, los élderes Moisés Villanueva, José Luis Alonso y Brick V. Eyre, y sus respectivas esposas.

Al dirigirse a un grupo de aproximadamente 500 jóvenes, el élder Stevenson preguntó qué significa para ellos el lema de la juventud de este año Anda conmigo [1]. Una joven respondió: “Para mí, significa que mi Padre Celestial siempre estará conmigo y nunca me dejará sola”.

El élder Stevenson enfatizó que esta es la primera generación que “lleva las Escrituras a todas partes —incluso duerme con ellas— y las tiene consigo todo el tiempo”; por ello, invitó a los jóvenes a procurar que el tiempo que pasan cada semana frente a la pantalla de sus celulares incluya un poco más de estudio de las Escrituras y menos redes sociales. “Creo que el Señor desea que caminemos con Él cada día, -quizá dedicar un poco menos de tiempo a las redes sociales y un poco más a las Escrituras-, al menos 10 minutos cada día”.

También los invitó a ser buenos miembros de sus familias y buenos amigos, porque “caminamos con Él cuando tenemos buenas amistades y cuando somos buenos amigos. Jesucristo es la fortaleza de la juventud cuando andamos con Él”.

Al compartir su testimonio, el élder Stevenson recordó a los jóvenes que son hijos escogidos de Dios. “Él sabe todo sobre ustedes y, al andar con Él, estarán en el sendero que conduce a la paz y al gozo”. Expresó una bendición para que los jóvenes tengan “la fortaleza para caminar con Él, para que el Señor los sostenga en sus pruebas, los fortalezca, y para que puedan edificar su fe en Él a fin de vencer la tentación y sobreponerse a los desafíos de la vida”.

Estudiar y orar siempre

La hermana Stevenson invitó a los jóvenes a “leer las Escrituras todos los días —aunque sea un solo versículo. Solo creen el hábito de leer cada día hasta que amen las Escrituras. La promesa es que las tentaciones y los dardos de fuego del adversario no los vencerán” [2].

Durante el primer fin de semana de actividades de su visita a México, el élder Stevenson también participó en una sesión de capacitación con más de 200 líderes locales de la Iglesia. Recorrió el Templo de la Ciudad de México y el Centro de Visitantes, donde saludó a miembros, obreros, misioneros y visitantes.

Al hablar en una conferencia especial en la Estaca Arbolillo, expresó su entusiasmo por la importancia de tener un nuevo templo dentro de los límites de la estaca —“incluso en el mismo vecindario”, en referencia al Templo de México Ciudad de México Benemérito.

Acompañado por su esposa, Lesa, así como por el élder Moisés Villanueva y su esposa, Leticia, el élder Stevenson hizo hincapié en la importancia del servicio misional y en compartir el plan de felicidad con los demás, tal como lo hacen los 85,000 misioneros que actualmente sirven alrededor del mundo.

“Lo primero que enseñan los misioneros es que Dios es nuestro Padre Celestial y que somos Sus hijos. Los niños de la Primaria saben que son hijos de Dios y que Él los ama, tal como lo cantan cuando entonan Getsemaní: Dios me ama a mí[3].

Relató su experiencia personal al compartir el plan de felicidad cuando sirvió como presidente de misión en Nagoya, Japón, y cómo esto le permitió ministrar a un amigo suyo, un sacerdote budista que había perdido recientemente a su esposa y pasaba por un momento difícil. “Compartimos lo que creemos y las enseñanzas de Alma sobre el estado del alma entre la muerte y la resurrección[4]. Luego hablamos del plan de felicidad, y al escucharlo, él se convirtió en un hombre nuevo.”

 

[1] Moisés 6:34

[2] 1 Nefi 15:24        

[3] Himnos para el Hogar y la Iglesia, 1009. Getsemaní

[4] Alma 40:11-12