En el púlpito de la conferencia general el 31 de marzo de 2001, el presidente Gordon B. Hinckley, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, anunció una “audaz” iniciativa educativa mundial que desde entonces ha bendecido a más de 130 000 personas.
“Donde haya pobreza generalizada entre los de nuestro pueblo, debemos hacer todo lo que podamos para ayudarles a elevarse, a establecer su vida sobre el fundamento de la autosuficiencia que brinda la instrucción. La educación es la clave de la oportunidad”, dijo el profeta.
Entonces presentó el Fondo Perpetuo para la Educación (FPE), un programa inspirado en el Fondo Perpetuo para la Emigración del siglo XIX, que ayudó a más de 30 000 santos a emigrar de Europa al valle del Lago Salado.
Durante veinticinco años, el FPE ha ayudado a los Santos de los Últimos Días fuera de los Estados Unidos y Canadá con apoyo financiero para la educación que conducirá a mejores oportunidades de empleo y a una mayor autosuficiencia.

rkydbovga0j3c5ibylrchjg0m0chqas82v1fh3g2.png
Una mujer en Argentina.© 2026 by Intellectual Reserve, Inc. All rights reserved.“Fue una idea asombrosa y hermosa la que tuvo el presidente Hinckley”, dijo el élder John K. Carmack, quien ahora tiene noventa y cuatro años y es Setenta Autoridad General emérito, a quien el profeta llamó para dirigir el programa durante sus primeros once años. “Quería que los jóvenes, especialmente los que estaban en diferentes partes del mundo y no tenían oportunidades, recibieran educación. Y quería que la educación fuera práctica. Quería que fuera el tipo de cosas que condujeran a puestos de trabajo”.
Las más de 130 000 personas que han utilizado los préstamos y becas del FPE se encuentran en más de ochenta países. Alrededor del 88 % de los graduados informan haber encontrado un mejor trabajo después de completar su educación.
El programa es un recurso que se retroalimenta y reduce la carga de financiar la educación al proporcionar préstamos con poco o ningún interés, parte siendo una beca, además de ofrecer un descuento en el préstamo por pagar con rapidez o regularidad. La educación recibida facilita nuevas oportunidades de empleo.
Beneficiarios del FPE

nahun.jpeg
Nahun Antonio García Pérez, de Honduras, con su esposa e hijos.© 2026 by Intellectual Reserve, Inc. All rights reserved.Nahun Antonio García Pérez, de Honduras, fue uno de esos estudiantes. Tenía medios limitados para obtener una educación. El FPE le abrió las puertas para completar sus estudios y labrarse un futuro profesional. García Pérez obtuvo una educación, progresó en su carrera, mejoró la estabilidad económica de su familia y llegó a ser ingeniero industrial.
Hoy en día, García Pérez le da crédito al FPE por haberlo ayudado a obtener reconocimiento profesional, asegurar mejores oportunidades y mejorar la calidad de vida de su familia, cumpliendo así la esperanza que tenía desde hace mucho tiempo de servir, crecer y proveer para sus seres queridos.
“Emprender estudios superiores no ha sido nada fácil, pero siento la satisfacción de haber logrado algo que me propuse”, dijo García Pérez. “El FPE es inspirado por Dios y puede ser de gran beneficio tanto en nuestra vida temporal, como en la espiritual”.
Otra beneficiaria del FPE es Selemani Furaya, de la República Democrática del Congo. Con el apoyo del FPE, completó sus estudios universitarios y llegó a ser técnica de laboratorio. En la actualidad, Furaya trabaja en el Hospital de Kinsuka, donde su formación le permite servir a los demás de forma significativa.

Selemani-Furaya.jpeg
Selemani Furaya, de la República Democrática del Congo.© 2026 by Intellectual Reserve, Inc. All rights reserved.Ella expresó profunda gratitud por la oportunidad de adquirir el conocimiento, la confianza y las habilidades necesarias para construir un futuro mejor y llegar a ser más autosuficiente.
“Este programa me ayudó a alcanzar mis metas y estoy increíblemente agradecida”, dijo Furaya. “Me ha hecho autosuficiente y me permite servir a mis semejantes. Estoy muy agradecida a mi Padre Celestial por haber inspirado a nuestro profeta para implementar este programa a fin de ayudar a los miembros de la Iglesia”.
Experiencias como estas son ejemplos de lo que el presidente Hinckley esperaba que sucediera.
“Con buena preparación para conseguir empleo”, dijo él, “esos jóvenes y esas jóvenes podrán salir de la pobreza que tanto ellos como sus antecesores han conocido. Proveerán mejor para su familia. Prestarán servicio en la Iglesia y progresarán en responsabilidades de liderazgo”.
Los milagros del FPE
El élder Carmack dijo que los frutos del fondo son un milagro.
“Muchos de los que recibieron educación gracias al fondo y al impulso que les dio en la vida se convirtieron en nuestros líderes: líderes de barrio y estaca, presidentes de estaca y otros”, dijo él. “Fueron capacitados con la ayuda del Fondo Perpetuo para la Educación. ¡Fue increíble!”.
Trent Jacobson, gerente del Fondo Perpetuo para la Educación, dijo que la autosuficiencia seguirá siendo el enfoque del FPE.
“Cuando los miembros obtienen formación académica y trabajo, están en mejores condiciones de proveer para su familia y servir en su comunidad”, dijo él. “El Fondo Perpetuo para la Educación ayuda a los miembros a adquirir habilidades aptas para el mercado laboral que conducen a un empleo significativo. Al mirar hacia el futuro, el enfoque de la educación para los miembros de la Iglesia seguirá siendo capacitar a los miembros para que lleguen a ser autosuficientes y fortalecer a las familias de todo el mundo”.
El élder Carmack dijo que el FPE se lanzó inicialmente en México, Brasil, Chile y Perú. En la actualidad, el FPE está disponible en muchos países (véase la lista actual). Se anima a los líderes locales y a los Santos de los Últimos Días a pensar en quién conocen que podría beneficiarse del FPE. Los requisitos para ser elegible se encuentran en el sitio web del FPE.
Un programa inspirado

fde3cab02281d7f1bbe6bd162dfc10ff6f63426c.jpeg
Gordon B. Hinckley (1910–2008).© 2026 by Intellectual Reserve, Inc. All rights reserved.Parte de la dirección profética del presidente Hinckley incluyó una tenaz determinación de poner en marcha el programa para bendecir vidas.
“El presidente Hinckley me llamaba de vez en cuando en las primeras etapas del FPE y me decía: ‘No duermo bien por la noche. ¿Qué es lo que has logrado? Tienes que poner esto en marcha’”, recordó el élder Carmack. “Él impulsaba a los demás. Me estaba impulsando a mí”.
El élder Carmack dijo que puso en marcha el programa con la ayuda de varias personas, entre ellas Richard y Mary Cook, Rex Allen, Chad Evans y muchos otros.
Describió una de las últimas reuniones a las que asistió el presidente Hinckley: una reunión del comité del FPE que se realizó el miércoles 23 de enero de 2008. Todavía recuerda las palabras que el profeta pronunció con profunda emoción: “Este programa ha sido un milagro. Realmente ha hecho lo que esperaba que hiciera”.
El presidente Hinckley falleció cuatro días después.
“Él no perdía el tiempo con cosas que no importaban”, dijo el élder Carmack. “Tenía derecho a recibir revelación constante y la recibía. Nunca cuestioné la naturaleza inspirada del Fondo Perpetuo para la Educación”.