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Nota de prensa

“La gran universidad del Señor”: la visión del presidente Oaks plasmada en BYU

En una presentación especial posterior a su discurso en el devocional de la Universidad Brigham Young (BYU) el martes 10 de febrero de 2026, se develó una placa en honor al presidente Dallin H. Oaks de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días con una inscripción de su discurso.

“Creo firmemente”, dice la cita, “que el destino de la Universidad Brigham Young es llegar a ser lo que los profetas del pasado y del presente sabían que podría llegar a ser. Con la consagración y el liderazgo de esta comunidad, BYU se convertirá en la gran universidad del Señor, no a la manera del mundo, sino a la manera del Señor”.

Esta placa se colocará en la Torre del carrillón y acompañará a otra placa de la dedicatoria de este emblemático monumento musical en el campus de BYU el 10 de octubre de 1975 hecha por un anterior presidente de la Iglesia, Spencer W. Kimball.

“Así como estas campanas elevarán el corazón de los oyentes cuando escuchen las canciones y los himnos tocados para Tu gloria”, dijo el presidente Kimball durante el año del centenario de la universidad, “permite que la moralidad de los graduados de esta universidad proporcione la música de la esperanza para los habitantes de este planeta”.

La torre, de casi 30 metros de altura, fue erigida en 1975 como un regalo del centenario donado por estudiantes, profesores y exalumnos. El presidente Oaks era rector de BYU cuando se instaló la torre. Durante los semestres académicos y los períodos de primavera y verano, un carrillonista toca un recital de 30 minutos la mayoría de los días de la semana a partir del mediodía. El himno “¡Oh, está todo bien!” se toca automáticamente cada hora.

Diseñada para perdurar, la torre tiene 53 campanas, todas ellas fundidas en Holanda. La campana más grande pesa 3 toneladas, o 6000 libras. La campana más pequeña pesa alrededor de 10 kilos (21½ libras).

En la dedicación de la torre en 1975, el presidente Oaks la llamó un “hito que señala la culminación de nuestro primer siglo y nos recuerda las elevadas esperanzas con las que inauguramos nuestro segundo siglo”.

Más de cincuenta años después de que las campanas sonaran por primera vez, la adición de las palabras del presidente Oaks asegura que la misión de BYU permanezca anclada a sus “elevadas esperanzas” y a su identidad como la “gran universidad del Señor”.

Mira el discurso del presidente Oaks del 10 de febrero en BYU, “Acercarse más a Jesucristo”.