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Nota de prensa

El élder Ulisses Soares anima a respetar y a amar a aquellos con los que estamos en desacuerdo

“No nos sintamos amenazados por una diferencia de opinión”, dijo el élder Soares durante una conferencia sobre libertad religiosa en Texas.

Una pandemia global.  Economías débiles. Disturbios generalizados.  Un temor de ser “censurado” por decir lo que se piensa. Mucho del temor en el mundo moderno se da en medio de una o más de estas crisis. Cada una de estas pone a prueba el tejido social. ¿Cómo se puede navegar con seguridad a través de las ortigas de las diferencias tan profundas sin perder la esperanza?

El élder Ulisses Soares, miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, dijo a la congregación que participó de manera digital que valorar la dignidad de cada alma es clave, durante el primer día de la Cumbre Dallas-Fort Worth por la Libertad Religiosa.

“El concepto de la dignidad humana puede variar de una cultura a otra, pero es una constante en medio de un mundo inestable y cambiante”, dijo el élder Soares desde un estudio de grabación en la Manzana del Templo en la Ciudad de Lago Salado. “Los derechos humanos liman la desigualdad del privilegio, la riqueza y la oportunidad. Y estos derechos deben aplicarse universalmente. De lo contrario, la justicia se reduce a aquel que se encuentra en el poder en ese momento. …En todo tiempo y en todo lugar, cada persona importa”.

 

Señaló a su país de origen, Brasil, como un ejemplo de cómo manejar con éxito las dificultades de la diferencia. “Mientras se experimentaba un cambio dinámico de años desde el catolicismo romano hacia la pentecostal, la protestante y otras iglesias, la población ha logrado evitar un amplio conflicto sectario”, dijo el Apóstol. Las investigaciones reflejan que no se han reportado incidentes de hostilidad relacionados con el Estado de este flujo religioso en este país sudamericano.  “Aunque está lejos de la perfección, la tensión se ha manejado a través del diálogo entre las diferentes comunidades religiosas”, dijo el élder Soares.

En lugar de ceder ante los demonios de la división, el Apóstol propuso una solución simple de respeto mutuo. 

“No nos sintamos amenazados por una diferencia de opinión”, dijo. “En cambio, seamos respetuosos de la sinceridad de las creencias de nuestro prójimo, y al hacerlo, podemos encontrar que nuestras propias creencias se fortalecen. Algo tan simple como el habla y las palabras pueden tener un efecto decisivo en la salud de la civilización. Necesitamos aprender a no ofender y a no sentirnos ofendidos. Es significativo que los países con más libertad religiosa tengan más paz. Y los países con menos libertad religiosa tiene menos paz”.

Las palabras, dijo el élder Soares, no serán suficientes. Éstas se deben acompañar de altruismo mutuo y servicio desinteresado. Él le recordó a la audiencia que la religión brinda “las redes y los vínculos sociales que hacen que esto sea posible”. Además, recordó un momento en el año 2017, en el que los Santos de los Últimos Días en Bellevue, Washington, ofrecieron su centro de reuniones a sus amigos musulmanes, cuya mezquita había sido destruida por un incendio. Un Santo de los Últimos Días explicó la bondad como: “vecinos simplemente ayudando a sus vecinos” como Jesús les ha pedido que lo hagan.

“Nunca nos sentimos tan amados o conectados con el mundo como cuando ayudamos a aquellos que están en problemas o cuando recibimos ayuda en momentos de gran necesidad”, dijo el élder Soares. “Muchos pequeños actos como [lo que nuestros miembros hicieron en Washington], se suman a la confianza social, al fortalecimiento de la amistad entre la sociedad y el asegurarnos que defendamos la libertad religiosa de unos y de otros”.

Lea el discurso completo titulado “Fundaciones y frutos de la libertad religiosa”. (proximamente)

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